Desde que nació María, J. y yo hemos adquirido la costumbre de viajar alojándonos en apartamentos o pisos (bueno, de hecho empezamos antes de que ella viniera, pero ahora ya es por principio). Así, podemos relajarnos un rato después de que ella se haya acostado, tenemos más intimidad, podemos picar algo para cenar, en fin... ¡Innumerables ventajas!
El viaje a Bélgica de este verano no fue una excepción, por supuesto. Pero en este caso me costó muchísimo encontrar el piso. Al final, y como suele pasar con mucha frecuencia, el primero que vi fue el que mejor nos encajó.
¡Y tan bien! No tengo tantas fotos como quisiera, pero creedme si os digo que fue una maravilla (se lo recomiendo a quien viaje a Bruselas y necesite un piso...). Está en el Ucle, un barrio muy tranquilo, residencial pero con mucho comercio, supermercados, transporte, etc. Y muy bien comunicado.
Muchas de las casas en Bruselas son viviendas unifamiliares, de dos o tres niveles. (¿Quién ha diseñado el urbanismo en España con tanto piso y tan poca casa?) Y en nuestro caso, se trataba de los dos últimos niveles de una casa de cuatro, reformada para hacer dos apartamentos. El nuestro era un dúplex, con dos habitaciones, un baño completo (y grande) y un pequeño retrete, aparte, cocina-salón-comedor en abierto, y una pequeña terraza.
Bueno, os pongo las fotitos y el
enlace por si queréis ver más detalles, ¡o necesitáis un
piso en Bruselas!